Mes 1: midiendo el impacto y buscando imitadores.

Como quien no quiere la cosa llevo un mes buscando la manera de ir desenganchándome del capitalismo. Voy pasito a pasito, pero voy consiguiendo cosas. Como dice la iniciativa de la Carta de la Tierra, “se empieza por uno”

La Carta de la Tierra la podéis leer en este enlace y tiene como misión “promover la transición hacia formas sostenibles de vida y una sociedad global basada en un marco ético compartido que incluye el respeto y el cuidado de la comunidad de vida, la integridad ecológica, los derechos humanos universales, el respeto de la diversidad, economía justa, la democracia y una cultura de paz”.

Otro día volveré sobre esta iniciativa, pero de momento me sirve para enmarcar que lo que yo hago en mi vida y muestro en este blog no es más que una pequeño ejemplo de un anhelo colectivo y global.  Y que todos podemos hacer algo parecido. A continuación voy a mostrar el impacto de lo poco que he hecho hasta hora, pero me gustaría que sirviese para reflexionar sobre lo “mucho” que supondría si fuésemos, valga la redundancia, muchos.

Por mi parte, he cumplido un mes de mi “desintoxicación” y de momento me he limitado a buscar maneras para desenganchándome del mundo del petróleo, de la obsolescencia programada de la informática y de la acumulación de bienes de consumo. Ya avanzo que el siguiente paso tiene que ver con lo financiero, con el crudo dinero, pero antes de adelantar acontecimientos quiero celebrar el mes informando de las primeras mediciones de este experimento:

1. Poco a poco voy cogiendo la forma. Llevo 4 días salteados de desplazamiento en bici al trabajo y la lluvia de esta semana ha impedido que sean 6, pero veamos el impacto.

  • He pedaleado 6 horas en total (sin contar la bici crítica) Eso supone:
  • 864 kilocalorías (una comida)
  •  5 litros de diesel no consumidos, que supone un ahorro de unos 6 euros
  • 15,5 kg de CO2 que he dejado de emitir a la atmósfera.
2. He extraído 30 kilos de bártulos de casa. Es cierto que casi 15 de esos kgs corresponden a un viejo microondas, pero no es poco.
  • El microondas lo he regalado
  • La ropa la he donado en uno de esos contenedores especiales que hay por las calles. No he echado de menos nada.
  • El resto se ha convertido en unos 10 kgs de residuos que he separado convenientemente para su reciclaje
  • De momento no he practicado el trueque, pero dado que lo próximo es una limpia de DVDs y libros de los que regalan o venden con los periódicos, será uno de los siguientes pasos.

3. Continúo con lo de fabricarme mi propio ordenador. Pero esto va para largo, así que impacto “0”. Eso si, gracias al taller de montaje me enteré de una charla de Richard Stallman y acudí a verla. Algo es algo.

El impacto para un primer mes no está mal, sobre todo con respecto a la bicicleta, pero debo incrementar las labores de desenganche. Por ello, además de continuar con estas tres, los siguientes pasos serán: financiero (en breve  noticias sobre esto); sobre los alimentos que consumo; y probar algún servicio de trueque.

Hasta entonces les dejo con un video que explica “La Carta de la Tierra” para que lo vean y se animen a imitarme. Si multiplican el pequeño impacto que he registrado en un mes por 1.000 personas  que se animen durante un año a dar pasos como los míos, se darán cuenta de la fuerza colectiva que tenemos frente a un sistema con muchos lados oscuros.

Les espero

¡No se lo pierdan!

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