Reflexiones tras dos meses de desenganche: el capitalismo mató al Equipo A

Sigo trabajando duro para desengancharme. La motivación está alta. Pero cada vez que leo las noticias económicas me deprimo un poco más observando como el mundo se ha echado a perder por la avaricia de unos pocos. Dos meses dan para hacer muchas cosas, pero sobre todo para reflexionar. También para ganar seguidores. Gracias a todos los que leéis y difundís este blog.

Antes de medir el impacto de mis actos, he querido cerrar más el vínculo con mis lectores y compartir con todos ustedes algunas de mis reflexiones más emocionales.

El capitalismo mató al Equipo A

Si viviésemos en la ficción, sería tiempo de héroes. De héroes de la infancia a los que sinceramente echo de menos cada vez que leo las noticias.

El Equipo A era un grupo de fugitivos buscados por la ley que se dedicaba a impartir justicia como soldados de fortuna. Trabajaban por dinero, pero sólo si la causa era justa.

Cuando era muy pequeñito y devoraba las aventuras de Fenix, Murdok, Anibal y M.A. (mi favorito) no podía comprender por que la ley perseguía al Equipo A por un crimen que no habían cometido. Pensaba que aunque fuesen culpables, ellos eran los buenos, los que defendían a la gente normal frente a los mafiosos, los corruptos, los bandidos, etc. Habían hecho ya tantas cosas buenas que se les podía perdonar lo que sea. Como cuando te castigaban en el cole y te quitaban el castigo por portarte bien.

¿Cómo iba la policía a tener algo en contra de aquellos que les hacían el trabajo que ellos no eran capaces de hacer? ¡Deberían darles las gracias! No entraba en mi pequeña cabeza. Sin embargo, todos los capítulos terminaban con el Coronel Dereck llegando a toda mecha en jeep para detenerlos. Por suerte, el Equipo A podía huir en el último instante, no sin que Fenix se morrease con la hija del dueño del negocio al que habían defendido.

Y esto del negocio es importante, porque el equipo A era en realidad un reflejo fiel de los valores más profundos de la cultura americana. El Equipo A ensalzaba los valores de los pioneros y los padres fundadores. Valores en realidad positivos y que nada tenían que ver con la américa que el capitalismo financiero les ha dejado a los americanos. Valores que ensalzaban a los americanos llanos que fundan un negocio y lo cuidan con el sudor de su frente cada día. Los lugareños respetan a, llamémosle Henry, porque ha levantado esa tienda de la nada en largas jornadas de trabajo y gracias a ese esfuerzo su hija (que luego se morreará Fenix) podrá ir a la universidad el próximo año. El sueño americano. Cultura del trabajo y del esfuerzo, frente al enriquecimiento rápido propio de la especulación (lo van pillando, ¿verdad?)

Pero hay alguien en el pueblo que decide utilizar las malas artes para enriquecerse. Frente al sacrificado emprendedor americano, el especulador envía a sus hijos y sus amigos matones para exigirle que le venda las tierras o el negocio a un precio ridículo o les pague por protegerle, es decir, por no darle una paliza. El valiente Henry se opone y recibe una buena tunda, así que su atractiva hija llama al Equipo A.

Como no podía ser de otra manera los héroes encargados de impartir justicia son la figura más respetada por los americanos: veteranos de guerra. Gente que ha obedecido a su país a miles de kilómetros, incluso pagando con su vida. Y no son unos veteranos cualquiera, son veteranos del Vietnam. Pero de los buenos. Recordemos que habían sido condenados por un crimen que no habían cometido, atacando el subsconciente del americano medio para arrancarle el pecado original de haber ido a vietnam a matar niños con napalm. El espectador americano también sufre en su conciencia un crimen que no había cometido: la guerra de Vietnam. En realidad el crimen lo cometieron sus
superiores, sus políticos. Los soldados del Equipo A, que formaban un comando, son como ellos. El  veterano es así un héroe para el espectador aunque este haya sido un manifestante más contra el Vietnam en los 60 y los 70.

La américa de los buenos, la de los veteranos que no cometieron crímenes, la de los emprendedores trabajadores, se enfrenta a los que quieren vivir del bien ajeno a base de la coherción y las amenazas. Los pioneros conquistadores del Oeste, hoy reflejados en los sufridos emprendedores, van a ser salvados de nuevo por el septimo de caballería en forma de Equipo A. Pero no de los indios, sino de algo que américa no perdona: gente que se enriquece con el trabajo ajeno (¿van viendo la metáfora?)

Caen unos mamporros, los coches vuelan por los aires, M.A. reparte estopa (los “afroamericanos” forman parte de los buenos) y gana el Equipo A. Pero no termina aquí. Entonces aparece el estado, que para los americanos es como el cuñado pesado de la cena de Navidad. Forma parte de la familia, pero no hay quien le aguante. El estado no les gusta a los americanos porque siempre anda molestando la tranquila vida de sus gentes: les cobra impuestos, les impone leyes, etc, etc.

El estado es el coronel Deker o el coronel Lynch. Señor coronel, déjenos en paz, tenemos nuestros problemas, pero los americanos sabemos arreglarlos sólos. Y si hay que tirar unos tiros, la constitución nos ampara. Menos mal que el estado siempre llega tarde y a Fenix le da tiempo a despedirse de su aventura. Y llega tarde, porque para los americanos el estado siempre es algo
torpe. Desde luego mucho más que cuatro hombres libres decididos a hacer justicia.

Hasta aquí todo bien. ¿Y el capitalismo? Viajemos al presente.

Miren esta foto:

la policía arrastra a un chico por le suelo

Fuente: http://www.elpais.com/fotogaleria/Amenaza/desahucio/calle/Soria/elpgal/20111123elpepusoc_1/Zes/1

El chico al que arrastra la policía no es un delincuente. Es un amigo de una persona que ha sido desahuciada hoy. Esta persona contrató una hipoteca y, aunque trabaja, no puede pagarla porque incluía cláusulas abusivas de la que nadie le informó. Es una persona honesta. Su familia se ha marchado a Ecuador para sobrevivir, pero ella se ha quedado porque si se hubiese ido con ellos le
habría trasladado el problema a los amigos y vecinos que le prestaron sus avales. Ha puesto la ética delante del dinero. Esa persona es una mujer inmigrante, una pionera del oeste que se ha venido a la conquista del este, una emprendedora de su propia vida. ¿Les suena? Es uno de los buenos en el
Equipo A.

Y la familia especulativa del lugar, el banco, quiere que le pague cada mes basándose en un trato injusto bajo la amenaza, si no de darle una paliza, de echarla a la calle por la fuerza, que no se que es peor. Aseguro sin conocer a esta mujer que el contrato es injusto, porque esta mujer trabaja. Si el banco concedió una hipoteca a alguien que no puede devolverla aun trabajando, no pudo ser un trato justo.

Así que esta pionera ha decidido llamar al Equipo A. En su lugar han ido el 15M y los Afectado por la Hipoteca, que no reparten tortas como M.A., más bien las reciben. Así que poca ayuda. Además, el Coronel Lynch ha llegado a tiempo y con un buen grupo de policías disfrazados de Robocop que se han encargado de poner orden. Así, los malos se han salido con la suya. Esta historia se repite cada día en el mundo occidental, también en Estados Unidos, la patria del Equipo A. Pero sin M.A, Murdok y compañía.

El sistema se ha ido al garete porque nos han cambiado los valores. Hace tan sólo 5 años nadie creía en el Equipo A.

Los héroes emprendedores que levantaban el negocio con su trabajo o fregando escaleras como la mujer desahuciada hoy, no eran respetados, sino tratados como una amenaza. Como si cruzar el océano para trabajar 14 horas por 800€ y poder enviar 200€ a una familia a la que no vas a volver a ver en años fuese motivo de crítica, y no de admiración. Como si pasarse 16 horas en una tienda de lunes a domingo vendiendo en otro idioma que aprendes a pasos forzados para devolver una deuda a gente nada fiable que te ha traido hasta España desde China para huir de una dictadura fuese motivo de mofa.

Los malos de la película, los que viven a nuestra costa, los bancos, los que hoy reciben decenas de miles de millones de dinero público, ya no eran los malos. Nos los vendían como el modelo a seguir. Aun recuerdo como los jóvenes lucían sus corbatas verdes como agentes inmobiliarios de Tecnocasa, sin darse cuenta de que colaboraban con los malos de la película ofreciendo pisos impagables a través de contratos llenos de letras pequeñas, clausulas suelo y cosas similares.

trabajador de tecnocasaSer parte de la familia de especuladores era lo bueno. Y si ya te convertías en jefecillo de una empresa y conducías un Audi eras el prototipo de éxito social.

Que decir de la hija o el hijo que se iba a la Universidad a estudiar gracias al esfuerzo de toda
una vida de unos padres que quizá no tenían ni la EGB. Lo inteligente era irse del instituto a poner
ladrillos y ganar un buen dinero, a poder ser en negro. La Universidad y dos idiomas sólo sirven
para ser becario y obedecer las órdenes de alguien que ha sido más listo (o desalmado) que tu y ahora conduce un Audi.

Ser la chica universitaria ya no era sexy. El morreo se lo llevaba fundamentalmente la que aparecía en Gran Hermano u Operación Triunfo, donde los guionistas trasformaban su incultura en “sencillez”, su falta de educación en “sinceridad” y su manipulabilidad en “inocencia”.

¿Y el Estado? El estado ya no es el cuñado pesado que te cobra los impuestos, pero que es algo torpe y llega tarde. No. El estado no viene a por el Equipo A porque aun crea que han cometido un crimen erróneamente. El estado directamente viene a defender a los malos. Les entrega tu dinero si
se arruinan y si te niegas a dárselo ya te dan la paliza de su parte. Y no es una metáfora, si no miren los múltiples videos de la policía golpeando o rociando con espray de pimienta a los manifestantes en la Puerta del Sol, Wall Street y demás lugares del mundo donde alguien ha querido decir basta.

Ya no soy un niño y comprendo mejor por que la ley puede perseguir al Equpo A. No hay una falta mayor que impartir justicia. La justicia no enriquece a nadie. Si se imparte justicia hay que ser un conquistador del oeste y acumular mucho sudor en la frente para ganar dinero. Si se imparte justicia los chicos malos se llevan una tunda en lugar de llevarse tu casa. Si se imparte justicia los planes de la gente salen bien. Pero ahora que ya no somos niños, sabemos que muchos planes de mucha gente honesta y trabajadora se están yendo al garete por culpa del malhacer de unos pocos. Unos pocos con cara, rostro y apellido, pero que se refugian detrás de la cabalgata de carnaval de disfraces de robocop, que curiosamente se tapan el rostro, el nombre y el apellido, quizá para deshumanizarse un poco más de lo que les deshumaniza cumplir sin crítica unas órdenes inhumanas.

“Corre, ve y saca a esa persona de su casa, que duerma en la calle para que mis accionistas puedan recibir su divididendo. No, no tengas piedad, si se resiste, golpéale”. El que no se rebela frente a estas órdenes, no es un ser humano.

Ahora más que nunca, que alguien encuentre al Equipo A. Si no, estamos perdidos.

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3 comentarios en “Reflexiones tras dos meses de desenganche: el capitalismo mató al Equipo A

  1. Lidia dijo:

    Hola, muy interesante el post.
    No tiene mucho que ver con el post pero ahora que se acercan las Navidades, a lo mejor te puede parecer interesante mirar esta página: http://www.conturegalo.org
    La encontré ayer en el Pº General Martinez Campos,21. Entré y estuve hablando con las responsables. Es una tienda de cosas artesanales. Con la compra realizada, se está apoyando a personas en riesgo de exclusión social, que con su trabajo artesanal y habilidades han realizado los objetos. En vez de sucumbir al capitalismo podemos comprar en estas tiendas con fines no lucrativos y a la vez hacer una labor social.
    Saludos!

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