Desenganchandome del capitalismo

Cuando estaba en la universidad (hace tiempo, que uno empieza a tener una edad), reflexionaba habitualmente sobre como sería posible crear alternativas a un mundo que entonces me parecía agotado, aunque parecía vivir su mejor momento. He de decir qu etenía buenas ideas. Años después me había vuelto un poco cínico, relegando aquellas pretensiones a sueños de juventud, hermosos deseos o causas perdidas.

Hasta que el 15M desperté. No, no conocí ahí la alternativa. Venía observándola mucho tiempo, pero desdeñando sus posibilidades con esa mentalidad que el sistema construye dentro de nosotros con cada noticia, cada puesto de trabajo, cada película de final feliz, cada producto que compramos, cada anuncio que vemos y cada minuto de televisión o radiofórmula que tragamos. En esos días irrepetibles me convencí de algo muy poderoso: no somos cuatro. No son causas perdidas. Podría ser real. Así que emprendí el camino de abandonar el “si pasara esto” e hice que pasara. Empecé a probar en mis carnes todas las alternativas que había ido conociendo. Y mi vida mejoró. Notablemente. Este blog es una parte del viaje y una vez que se emprende el camino no hay marcha atrás.

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